MURIENDO SIN MORIR
Para que me importa la vida
Si caminando sin camino,
Encuentro al halo de la muerte.
A la joroba de los años mozos
Más pesada que un quintal de pesares,
A la polilla del buen mueble
Carcomida como por escarabajos,
A las canas que te estorban
Se arrancan y vuelven a crecer,
Al cuerpo que arrastras
Jalas y sigues jalando,
Al pezón que se te cae
Las copas que ya no levantan más
Y la papada que te delata
A pesar de las dobles amarras,
A la nalga que se afloja
Mientras el ejercicio no ayuda
Y el deseo a pocos se desvanece.
Al último suspiro que fenece
Y la lágrima que te inunda,
A la orina que te gana
Y la mierda que te ensucia,
A la razón irrisoria
Que dice que no debo pensar
Que ahora estoy pensando
En lo que no se debería pensar
Para que me importa la vida
Si ya no la puedo vivir
Si estoy muriendo sin morir
Y viviendo sin existir,
Si tropiezo con la ingratitud
Que el tiempo miserable engendró,
Con los recuerdos que aparecen
Mientras los amigos escapan,
Con las miradas de lástima
Buscando mí brazo torcer,
Con los cuidados hipócritas
Que son protocolo y compromiso,
Con el interés en el dinero
De lo parvo que hade dejar,
Con la desafección y la desidia
De los vástagos que engendré,
Con la memoria que me falla
Contando mis más de 1000 años,
Con la valla que hade pasar
Del inframundo a un mundo mejor,
Con la saliva que me ahoga
Y esta vejez que me agobia.
Me mira, me apunta, me sigue
¡Quisiera!. ¿Qué no quisiera?
Sino tratar de evadirla
…Pero es tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario