Desde aquella noche no volví a reír
Solo espero que esta pesadilla termine
Con la muerte o con el olvido
Antes que la desesperanza germine
Porque desde entonces estoy exhausto
Tengo escalofríos sin tener frío;
Pienso que no debo pensar en nada,
Inhalo y exhalo una y otra vez,
Tengo un nudo en la garganta
Que no me permite pasar la saliva.
Mis labios están resecos y agrietados,
Los unto con la emulsión de mi lengua
En la oscuridad de mi imaginación
Puedo distinguir rostros borrascosos
Ojos diversos y miradas profundas.
¡Oigo!. Pero no logro escuchar
Más que un confuso collage de voces
Que me van alterando,
Destruyendo, reinventando
Al escuchar, lo que quieren decir.
¡Veo!. Pero no logro observar
Mis ojos se mueven sin orbita,
De diestra a siniestra,
De abajo hacia arriba
Y no me queda otra cosa que
Cerrar poco a poco la mirada,
Mientras mi cabeza cae y
La desesperación invade,
Todo mi cuerpo.
(Iván Clerk)