Se oye el crepitar de la rockola
Vociferando libre junto al viento
Con praderas, pendientes y montañas
Vetustas tal corrientes al océano
Cardinal del aire que hoy respiro
Tu riqueza se asemeja al espacio
Se oye al carruaje que arrasa lo exánime
Ecos de voces retumbando el itinerario
Miradas que se pierden entre pedruscos
Rayos de luz que voltean y no te ven ya
Enérgicos granizos se yerguen sin pensar
Pasando puentes colgantes sin colgar
Castaños sembríos regalados a la vida
Fósiles y catacumbas se empinan de ti
No eres más verduzca madre mía
Más si terrosa coloración madera
Son las nuevas pinceladas de tu piel
Calcinada sin bomberos que ayudar
Disipadas por el crujir de verdes monedas
Extirpan tus extremidades sin cesar
Contagian las arterias de tus canteras
Mientras se bifurcan nuevas lágrimas
Las semillas no germinan otra vez
Vas sintiendo que te ahogas
No puedes resistir mucho más
No quiero perderte madre mía
…Oh naturaleza del alma mía
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